Masa how?

En Pidgin English o kamtok, significa ¿Cómo estás? Este blog nace con la intención de transmitir nuestra experiencia como cooperantes en Bamenda (Camerún) con los Escolapios desde enero de 2008. Pasa, estás en tu casa.

lunes, 9 de febrero de 2009

2009 News (I...)



Hola a todos de nuevo. Tras un largo tiempo sin noticias nuestras, aquí volvemos. Para actualizaros un poco seguimos en Bamenda, en Futru, no estamos de vacaciones en ninguna isla paradisíaca ni nada parecido como alguno se cree (jeje, Carlitos va por ti).

Desde la última vez que escribimos no sólo ha pasado mucho tiempo sino también muchas cosas: semana calasancia, visita de Ion y Maribel, Navidad, Campamento con los jóvenes, visita de Javier Negro, ordenaciones sacerdotales de 6 escolapios, algún viaje accidentado…

A parte de todo esto nuestra actividad normal sigue su curso, recuperando el ritmo tras el parón de Navidad. Ya hemos vuelto a la “Oración continua”, a las clases de “moral instruction” en Starlight, clases de lectura, clases de apoyo, hospital, Treasure Center...

Pero de todo esto hoy os vamos a hablar de la experiencia en Treasure Center:

Conocimos este centro a través de Marta, una de las calasancias. Ella trabaja en este centro todos los días. Como imaginareis la situación de la infancia aquí no es la ideal, pero si a eso le añadimos retraso mental, parálisis, sordera, síndrome de Down… la situación se hace más extrema. Las aspiraciones de un chaval de estas condiciones aquí son más que limitadas. A la vez, la mayoría de familias cuentan con pocos medios. El resultado es que estos niños están abandonados.

Ante esta realidad una monja irlandesa fundó este centro para darle una alternativa a estos niños y, en la medida de lo posible, dotarlos de las habilidades necesarias para desarrollar un oficio.

El Centro está en un rincón precioso, un poco escondido y un poco lejos pero en un enclave muy bonito. El número de niños ronda los 50 de muy distintas edades y condiciones.

Cuando uno llega al cole se siente un poco paralizado, no sabe bien cómo interactuar con estos niños, qué hacer por ellos, cómo hablarles o comunicarse (la mayoría no habla y los que sí lo hacen es o en pidgin o en su dialecto). Pero este vértigo inicial se pasa enseguida cuando son ellos los que te buscan y rápidamente encuentran la manera de relacionarse contigo.

Y como dice Marta, el centro es una escuela de humanidad. Los grandes ayudan a los más pequeños, cuando se pelean rápidamente se olvidan y vuelven a ser tan amigos como siempre, entre ellos son generosos y siempre te reciben con ilusión y alegría. Y es que además de lo evidente, estos niños tienen algo especial que hasta que no te acercas a ellos no puedes descubrir.

Inma intenta ir cada jueves al centro, echa una manilla en lo que se puede, y atiende las peticiones que desde el centro le hacen: por ahora, una pequeña evaluación de algunos de los chavales para, junto con su profesor, pensar qué habilidades trabajar y de qué manera.

Como veis vamos conociendo más rincones de Bamenda y vamos entendiendo más esta cultura y la situación de nuestra gente, y para esto, nada mejor que la convivencia. Es por eso que nos animamos a estar durante el campamento de Navidad todo el tiempo posible con los jóvenes. No fue fácil cambiar nuestra idea de campamento con jóvenes: el tema, los sacramentos; los jóvenes, de entre 15 y 25 años, pero la mayoría más cercanos a los 25 (y subiendo…); las fechas, del 27 de diciembre al 1 de enero; nuestra aportación, unos pocos juegos, nuestra presencia y consejo… ¡y una charla sobre sexualidad y afectividad en mitad de 5 charlas sobre los sacramentos! En fin, de lo más original. La experiencia fue bonita.

Nada más por ahora. Nos vemos en un rato, esta vez hay entrada extra.

lunes, 27 de octubre de 2008

Traditional doctors y otras [buenas] hierbas


Una mañana normal de viernes. Tras el desayuno, nos pertrechamos de ropa deportiva, nos colgamos nuestros silbatos y nos asomamos con una mezcla de susto y expectación a las dos clases de Class 1, o lo que es lo mismo, 1º de Primaria. Tras hacer el reparto de grupos, tarea en la que hasta hacer una fila se convierte en lo más complicado del mundo, nos pusimos manos a la obra. Las profesoras con la mitad de cada una de sus clases y nosotros cada uno con otro mitad. Para empezar, unos calentamientos, que sirven más bien para que los niños se rían de cómo describimos círculos con nuestras atléticas caderas… Después, unas carreritas, siguiendo con carreras encadenadas. Nos disponíamos a pasar los últimos 5 minutos enseñándoles la "Carrera de caballos de Birmingham". En ese momento, Emmanuel, uno de los niños a los que Inma había amonestado con cinco minutos tranquilizándose sin participar en la clase, cayó de una piedra-banco que hay en el patio, tras haber sido empujado por otro compañero. Entre llantos, se acercaron varios niños, Inma, las profesores y un espontáneo para valorar el altercado. Cuando llegó Alberto, el espontáneo, tras trastear el dolorido antebrazo del niño, concluyó que sí, que había algo roto, a juzgar por la deformación evidente y el ruido que hacía un trozo de hueso con otro al moverlo. Sin más dilación, llamamos a la abuela del niño, a la sazón una de las mujeres de su Alteza Real el Fon, que vino con calma desde el otro lado de la carretera. Tras recobrar el resuello de tamaña caminata, una de las profesoras (que ni siquiera era la de la clase del niño), la abuela, el niño y nosotros dos, pusimos rumbo a la Mezam Polyclinic, un centro de salud con máquina de rayos, algo poco común en la mayoría de hospitales. Ya en la clínica, mientras abuela y profesora conversaban animadamente sobra las bondades y maldades de la vida, acompañamos al dolorido Emmanuel a consultar al médico, a hacerse la placa y a tramitar y pagar todo lo necesario, por gentileza del manager del colegio. La placa no ofrecía duda: fractura de cúbito y de radio. Al ver la placa, la médico que había atendido al crío nos dijo que la reducción y fijación con escayola la hacían en el General Hospital. Pero hete aquí que de pronto la profesora, expresando los deseos de la abuela, que no habla más que nkwen y pidgin con dificultad, nos dijo: "we better go to the Palace, there is a woman there that knows how to fix it". Sorprendidos, nos aseguramos de que estaban convencidas de hacerlo así. Al parecer, la "woman" en cuestión es una bruja, hecichera o "traditional doctor", como los llaman aquí. Una de las virtudes de dichos personajes resulta ser la de reparar huesos rotos. ¿Cómo? Muy sencillo y lógico: no hay más que aplicar unos ungüentos y atar huesos de animales al brazo fracturado, de manera que cada día se va corrigiendo la fractura con dicha parafernalia y las expertas manos de la hechicera. Lo mejor es que, al parecer, la cosa funciona. Ver para creer.

Aquí en estas latitudes, nos acercamos al final de la época lluviosa. Por eso, es el momento en el que todo germen, huevo, larva o embrión aprovecha para eclosionar tras los beneficios de la humedad: sapos a los que no pisarlos con el coche a la caída de la noche es como jugar a los marcianitos, hormigas asesinas que muerden a traición y mariposas de todos los colores y formas. Pero lo más curioso de todo es la variedad de insectos saltarines y voladores que incrementan su población en esta época del año. Aún más curioso es que estos insectos engrosan no sólo la biodiversidad del entorno sino también el menú de vendedores callejeros y niños en todas partes. Especial mención merece el caso de las termitas: se pueden comer crudas, fritas, medio vivas, matadas a base de insecticida… También los saltamontes, los verdes fluorescente de las películas de animación, son parte de la lista de delicattessen del personal. Cuando las probemos ya ofreceremos nuestra impresión…

Pues por esta vez esto es todo. Estos meses están siendo un poco desordenados en los colegios. Muchos preparan la semana de la educación de la Diócesis, entrenando o compitiendo en las eliminatorias, y cuando vamos a tener apoyo escolar o taller de lectura es complicado que los niños estén allí. Además, se avecina noviembre, con la Semana Calasancia. Nada más, en la próxima entrega os contaremos alguna cosita más, como por ejemplo cuando Alberto, pasando consulta en el St. Mary, puso todo el tacto del que fue capaz para indagar si una señora estaba embarazada cuando la señora sabía hacía 5 meses que lo estaba… Cosas de la mala letra de los médicos. ¡El 8 parecía un 6!

En las fotos, los "Altar servants" o monaguillos, en un receso en su habitual seriedad y recogimiento; un momento de la vistosa procesión llevando el leccionario en la misa de los jóvenes; un "yuyu", ataviado con máscara a la que se atribuyen poderes iniciáticos y curativos. Con el alcalde de Bamenda III, Prince Pius Amando y Fr. Bertrand y una de las múltiples cascadas que en esta época aparecen en las faldas de la montaña. Al final, bonita panorámica desde la misión desde el Mount Calvary.

No acabamos sin anunciar una buena noticia, por si alguno no se ha enterado: Maribel Juárez y Ion Aranguren vendrán a visitar este cachito de África y a cuidarnos; será a finales de noviembre. Nos comunican que no les queda sitio en la maleta, así que no insistáis en venir con ellos, je, je…

jueves, 9 de octubre de 2008

¡Fotos!

Os ofrecemos aquí, con algún retraso, fotos de nuestras vacaciones, para daros envidia, pero de la sana, ¿eh? ¡Que aprovechen!

Sobre estas líneas, el palacio del Fon de Bafut, uno de los más conocidos y turísticos de la zona Noroeste de Camerún.



En Kribi y las cataratas de Lobé. Atención a la cara de niño chico de Leonard, el escolapio que nos acompañó en nuestra escapada.
En la reserva de primates del Parque Nacional de Mfou, cerca de Yaounde. Correcsióooon, conosco a tu padreeee...

martes, 7 de octubre de 2008

Back to work!

Hola amiguitos y amiguitas. Volvemos a la carga. Ya con el curso iniciado esperamos de verdad ir recuperando la frecuencia de siempre. Sabemos que hay mucha gente que nos expresa su cariño leyendo el blog e interesándose por nosotros y por la vida de esta esquinita de Camerún.

Son muchas las novedades que contar, y es que desde agosto hasta ahora nos hemos puesto las pilas. Mirando al calendario, hemos pasado ya más o menos el ecuador de nuestra vida aquí en Nkwen, y nos tememos que la segunda mitad se pasará más rápida todavía que la primera. Por eso, ahora que casi han dejado de decirnos White man con tanta frecuencia y que nos sentimos como en casa, nos hemos puesto un horario de trabajo a prueba de hiperactivos:

  • Cada miércoles y jueves, ofrecemos a los profesores la posibilidad de acompañar más de cerca a aquellos niños con más dificultades en clase, para mejorar su atención, sus habilidades de lectura… Especialmente Inma es la encargada de esta difícil pero gratificante tarea.
  • Prácticamente todos los días nos dejamos caer por los tres colegios de la Parroquia para tener con los más pequeños un rato de oración, que intentamos hacer amena y adaptada a ellos.
  • Los lunes y miércoles, tras el horario escolar, ofrecemos a los alumnos que quieren un taller de lectura. Nunca El patito feo había dado tanto juego. Nuestra idea es meterles el gusanillo de la lectura, que se enganchen a una historia, y por ahora está teniendo gran aceptación: unos 100 chavales de entre Class four y Class six están ya disfrutando, y nosotros con ellos.
  • Seguimos animando y acompañando al grupo de laicos, a quienes además estamos dando clases de español. Acompañamos también a los jóvenes de la Parroquia, aún programando actividades y proponiendo nuevas ideas. También desde la semana que viene Alberto empezará a echar una mano en el St. Mary Soledad Hospital, un hospital de unas monjas españolas del que hemos hablado alguna vez aquí. Inma, junto con Marta, una de las calasancias, echan una mano a Inocence, el nieto de Francisca (ver blog anterior), para que aprenda a leer y escribir. Mención aparte merecen las mañanas de los viernes, en las que nos sueltan 50 niños a cada uno e intentamos devolverlos a la clase sin ganas de armar la de San Quintín. Lo llaman sport classes. No sabemos quién acaba más cansado, si los niños o nosotros.

Después de todo esto, no creáis, nos queda tiempo para ver series americanas y películas (gracias, Alfredo, Maribel, Luis, Cristi, Lazu…), dar paseos, compartir momentos con la comunidad e incluso conocer a otros cooperantes españoles: un matrimonio que vive y trabaja en Kumbo, una chica que vive también aquí en Bamenda… Con este matrimonio estamos programando unos días en Yaounde, incluso, porque al parecer están ávidos de compatriotas.

En fin, pues que todo esto sirva como garantía de que este nuevo curso nuestra pequeña ventana a todos los que nos leéis no estará parada, sino que será un hervidero de personajes, historias y experiencias, muchas de las cuales no se enriquecen del todo hasta que no os las contamos. Pues nada, walka fine, all man (atentos al diccionario de pidgin…).

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